Tres continentes unidos por el café

Disfrutar del mejor café en sus lugares de origen y aprender su cultura, es una experiencia inigualable y que permite ir a destinos muy distintos, unidos por la misma bebida.

Países que no conocían el fruto lo cultivaron y unieron su nombre al de la bebida excitante más consumida del planeta. Desde Colombia o Guatemala hasta Vietnam o Uganda, el deseo de buen café inspira un viaje apasionante.

Aquella cabra etíope, descubridora del fruto, y la civeta indonesia, procesadora del café más caro del mundo (kopi Luwak), nos han enseñado a apreciar el fruto vigorizante que nos ha convertido en adictos despiertos. Países alejados siguen buscando la excelencia de lo que el botánico, y médico alemán, Leonard Rauwolf definió como “esa bebida tan negra como la tinta, útil contra numerosos males”, tan demandada en el planeta.

Colombia cafetalera

Las altas montañas colombianas ofrecen uno de los cafés más apreciados del mundo. Posee distintas denominaciones de origen aunque tan solo se cultiva una variedad, la arábica, de gran calidad. La recolección manual y el clima tropical en el que crece el cafeto le otorgan excelentes cualidades. Son muchos los departamentos cafetaleros pero el de Antioquía es, además, el más visitado. Montañas, llanos, altiplanos, ríos, selvas y ciudades inolvidables.

Medellín, la capital del Departamento, es la cuna del escultor Fernando Botero. La plaza bautizada en su honor muestra 23 obras donadas por el artista. Inmensas esculturas de mujeres, hombres y animales decoran el centro de la ciudad. Muy cerca, en la cima del Cerro Nutibara, se encuentra el mirador más tradicional de Medellín con un atractivo añadido, el Pueblito Paisa. Una recreación detallada de toda la tradición de los pueblos de Antioquía, con sus viviendas de dos pisos, capilla, escuela, casa “cural”, alcaldía, barbería, botica…

 

Países que no conocían el fruto lo cultivaron y unieron su nombre al de la bebida excitante más consumida del planeta. Desde Colombia o Guatemala hasta Vietnam o Uganda, el deseo de buen café inspira un viaje apasionante.

Aquella cabra etíope, descubridora del fruto, y la civeta indonesia, procesadora del café más caro del mundo (kopi Luwak), nos han enseñado a apreciar el fruto vigorizante que nos ha convertido en adictos despiertos. Países alejados siguen buscando la excelencia de lo que el botánico, y médico alemán, Leonard Rauwolf definió como “esa bebida tan negra como la tinta, útil contra numerosos males”, tan demandada en el planeta.

Colombia cafetalera

Las altas montañas colombianas ofrecen uno de los cafés más apreciados del mundo. Posee distintas denominaciones de origen aunque tan solo se cultiva una variedad, la arábica, de gran calidad. La recolección manual y el clima tropical en el que crece el cafeto le otorgan excelentes cualidades. Son muchos los departamentos cafetaleros pero el de Antioquía es, además, el más visitado. Montañas, llanos, altiplanos, ríos, selvas y ciudades inolvidables.

Medellín, la capital del Departamento, es la cuna del escultor Fernando Botero. La plaza bautizada en su honor muestra 23 obras donadas por el artista. Inmensas esculturas de mujeres, hombres y animales decoran el centro de la ciudad. Muy cerca, en la cima del Cerro Nutibara, se encuentra el mirador más tradicional de Medellín con un atractivo añadido, el Pueblito Paisa. Una recreación detallada de toda la tradición de los pueblos de Antioquía, con sus viviendas de dos pisos, capilla, escuela, casa “cural”, alcaldía, barbería, botica…

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Santa Fe de Antioquía, la antigua capital, también ofrece una gran riqueza histórica. Calles de piedra y antiguas casonas con balcones de hermosas balaustradas de madera, decoran una ciudad en la que destaca una de las obras de ingeniería más interesantes de toda América del Sur, el Puente de Occidente. Un puente colgante, construido en el siglo XIX, que constituye un hermoso paseo, de casi 300 metros, sobre el río Cauca.

Grandes atractivos de una provincia cafetalera que comparte continente y cultivo con los magníficos “Blue Mountain” de las Montañas Azules de Jamaica, el “Grano de Oro” de Costa Rica o el café guatemalteco, calificado como único en el mundo.

Guatemala única

El país se encuentra dividido por cordilleras y volcanes. Los cafetos crecen en las montañas, a dos mil metros de altura y en cualquier momento del año, gracias a un clima perfecto y un magnífico suelo volcánico rico en nutrientes. La recogida, selección, lavado y secado del grano se realiza de manera manual y totalmente artesanal, factores que dotan al café de una gran calidad, única.

Este país de buen café, de lagos rodeados de volcanes en activo y selvas frondosas, late en el corazón del mundo maya. Tikal es uno de sus grandes tesoros. La ciudad maya mantiene la monumentalidad de su Gran Plaza, rodeada de altas pirámides, y su Acrópolis. Pero, la estrella indiscutible de Tikal es el Templo del Gran Jaguar utilizado para las ceremonias rituales y considerado la puerta del inframundo, en la enigmática cultura maya.

Las selvas guatemaltecas esconden multitud de antiguas ruinas mayas, pero sus ciudades coloniales resultan casi igual de extasiantes. Antigua es, posiblemente, la más hermosa. Calles empedradas, salpicadas de monasterios y templos, nos arrastran hasta coloridos mercados con puestos de tejidos, cerámicas, e incluso piezas de oro y plata. Un deleite visual.

Vietnam espresso

Es el segundo exportador de café del mundo, por detrás de Brasil. El cultivo fue introducido por los franceses en el siglo XIX. A mediados del XX, Vietnam ya poseía una planta de procesamiento de café instantáneo. Así es como los vietnamitas consumen el café, “espresso”.

El barrio antiguo de la capital, Hanói, está dividido en 36 calles y cada una de ellas está dedicada a un gremio de la antigua Europa Feudal. Merece la pena dar un paseo contemplando el nostálgico y curioso muestrario de oficios milenarios.

Ta Hien Street, Hanói.

Ta Hien Street, Hanói.

Vietnam es terrazas de arroz, de verde intenso, olor a café y playas de arena blanca. Y, por supuesto, la imagen cinematográfica y real de la guerra que se recuerda en los museos de Hanói y Ho Chi Minh. Es inevitable rendirse al encanto de navegar entre los miles de islotes de la Bahía de Halong o acercarse a los mercados flotantes del río Mekong. Y si el café es útil contra algunos males, después de un espresso, la cura se puede completar con un vino de serpiente, la medicina “curalotodo” vietnamita.

Uganda y su Bugiso

Uganda también tiene su “Blue Mountain”. El fruto de las laderas del Monte Elgon es un café de origen de alta calidad conocido en el país como Bugiso. El Parque Nacional del Monte Elgon, entre Uganda y Kenia, se extiende por las laderas del volcán proporcionando, también, unas magníficas pendientes para practicar escalada o senderismo y tropezar con manadas de elefantes.

Mil metros por encima de Elgon se encuentra uno de los destinos más exclusivos del mundo, las Montañas Rwenzori. Según los ugandeses es “el lugar donde se hace la lluvia” y sus cumbres nevadas son el origen del mítico Nilo. La ciudad de Jinja, a orillas del Lago Victoria, es el punto de partida para realizar una visita al embalse de Owen y los manantiales del Nilo.

Uganda es el mejor país del continente africano para la observación de aves, cuenta con más de mil especies. Otro de los magníficos Parques Nacionales, de las decenas que existen en el país, es el del “bosque impenetrable” de Bwindi. En ese tupido bosque vive casi la mitad de la población mundial de gorilas de montaña. Aquellos primates de Gorilas en la nieblas que Dian Fossey defendió en los países vecinos de Zaire y Ruanda.

Uganda es el lugar perfecto para los amantes de los amaneceres y las puestas de sol, y mucho mejor, saboreando un buen café.

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